Los textos dialogados

Lenguaje de los textos dialogados

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Como forma de intercambio comunicativo o como técnica de construcción de textos, el diálogo está presente en numerosas circunstancias de la vida cotidiana, a veces sólo corno simple forma de presentación.

Rasgos lingüísticos

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Se considera que un texto es el resultado de la actividad única de un emisor; pero no siempre es así. El diálogo constituye un texto construido con la intervención de dos o más emisores que se alternan en el uso de la palabra.

Un diálogo es un intercambio comunicativo entre dos o más sujetos que actúan como interlocutores cara a cara, en directo, y con la finalidad de llegar a un acuerdo.

En el diálogo, los interlocutores comparten la situación comunicativa y su texto ofrece rasgos propios de la argumentación.

Rasgos derivados de la situación comunicativa

Rasgos de los textos argumentativos

Presencia de elementos no verbales: éstos incluyen elementos paralingüísticos, proxémicos y cinésicos. Indicaciones valorativas de lo que se está diciendo: considero importante este aspecto, es interesante no olvidar…
Apelaciones directas al oyente que se expresan mediante fórmulas del tipo atiende, mira, escucha, no debes olvidar... Uso de interrogaciones y exclamaciones para manifestar opinión e incidir sobre algún aspecto del tema.
Referencias al emisor y al receptor a través de posesivos y pronombres personales: a mí; y al contexto situacional por medio de demostrativos, adverbios, etcétera: no me importaba entonces. Empleo de adjetivos valorativos y de sustantivos y verbos con carga connotativa, para mostrar apreciaciones positivas o negativas.

Diálogo y sociedad

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El diálogo no es sólo una actividad lingüística; se trata, ante todo, de una actividad social, de un intercambio comunicativo con finalidad práctica. puede surgir en cualquier circunstancia de nuestra vida y es el medio más habitual para manifestar y compartir convicciones.

El diálogo no se impone; constituye una actividad conjunta que exige atención a las intervenciones de los demás. De no ser así, no nos encontraríamos ante un diálogo, sino ante monólogos alternantes.

Los interlocutores que participan en un diálogo deben poseer un conjunto de referentes comunes y compartir información previa, por lo que, a veces, no se requiere llegar a un grado de detalle exhaustivo.

En el diálogo, no basta con intervenir; es necesario participar teniendo en cuenta las aportaciones de los demás. Así, se consigue que el tema se desarrolle, se constriña con argumentaciones y se pueda alcanzar el objetivo pretendido: el acuerdo.

Como forma de comunicación, el diálogo se halla presente en la vida social en debates, tertulias, coloquios, mesas redondas, etcétera.

Diálogo literario

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En literatura, el diálogo se ofrece como la forma habitual de presentar directamente las palabras de los personajes. Por ello, es el discurso propio de los textos dramáticos y aparece con frecuencia en textos narrativos.

Diálogo dramático

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Puesto que el teatro se representa, el diálogo dramático se aproxima a la modalidad oral y, en él, los elementos no verbales desempeñan un papel importante. En el texto dramático, el diálogo cumple estas funciones:

Diálogo en textos narrativos

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En los textos narrativas, el narrador puede suplir la información de los códigos no verbales; además, existen otras posibilidades de introducir la diversidad de «voces»; por ello, el diálogo no posee carácter esencial: se trata de un recurso expresivo que aporta viveza al relato.

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